Unos compran y otros venden. Nunca tan separados.
Mientras las manos fuertes venden, el minorista compra a manos llenas. El 11 de agosto la distancia entre ambos alcanzó su máximo en años, y en las dos semanas siguientes ha vuelto a entrar dentro de lo normal.
No es una señal de una caída inminente, pero sí una señal para ir con cuidado.
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